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Educación Sexual Integral: formar para cuidar y construir comunidades seguras

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El Diplomado Marista de Formación Docente en Educación Sexual Integral fortalece las herramientas para acompañar a niñas, niños y adolescentes desde la prevención, el bienestar y la protección.

Educación Sexual Integral: formar para cuidar y construir comunidades seguras

Hablar de Educación Sexual Integral en nuestras comunidades educativas significa hablar de bienestar, prevención, derechos, relaciones saludables y cuidado.

Durante el verano de 2026, cinco obras de la Provincia Marista de México Central fueron sede del Seminario presencial del Diplomado Marista de Formación Docente en Educación Sexual Integral. El encuentro representó la última etapa formativa de un proceso que prepara a las y los educadores para implementar el Programa Marista de Educación Sexual Integral (PROMESI).

Más que cerrar un proceso de capacitación, este seminario fortalece una responsabilidad que compartimos como comunidad: contar con personas preparadas para acompañar a niñas, niños y adolescentes en una dimensión fundamental de su desarrollo.

Educar para tomar decisiones informadas

La Educación Sexual Integral no se limita a hablar sobre sexualidad. Implica proporcionar información adecuada, desarrollar habilidades socioemocionales y favorecer relaciones basadas en el respeto, la dignidad y el consentimiento.

La evidencia internacional respalda esta perspectiva.

Una revisión de UNESCO que reúne 22 revisiones sistemáticas y 77 ensayos controlados aleatorizados encontró que los programas de educación sexual integral pueden mejorar los conocimientos, las actitudes y determinadas conductas relacionadas con la salud sexual y reproductiva. También señala que estos programas no incrementan la actividad sexual ni las conductas de riesgo.

Más recientemente, una investigación publicada por UNESCO en 2026 encontró que la educación sexual puede contribuir al desarrollo de habilidades para establecer relaciones saludables, mejorar la comunicación con madres y padres y fortalecer la empatía entre pares.

Por eso, educar en sexualidad también significa educar para relacionarnos mejor.

PROMESI: una herramienta para acompañar

El Programa Marista de Educación Sexual Integral forma parte de la política provincial “Un Mundo Seguro” y tiene como propósito que la sexualidad humana pueda vivirse como una fuente de bienestar.

Para ello, busca brindar a niñas, niños, adolescentes y sus familias información sustentada en evidencia científica, además de herramientas y valores que favorezcan decisiones responsables y un desarrollo saludable.

El objetivo es acompañar, no generar miedo. Informar, no imponer silencios. Prevenir, no esperar a que ocurra una situación de riesgo.

Esta perspectiva resulta especialmente importante en una época en la que niñas, niños y adolescentes tienen acceso a grandes cantidades de información a través de internet y las redes sociales, no siempre confiable ni adecuada para su edad.

La escuela tiene entonces una responsabilidad fundamental: ofrecer espacios seguros donde puedan formular preguntas, encontrar información confiable y desarrollar criterios para tomar decisiones.

Prevenir también es cuidar

La Educación Sexual Integral forma parte de una estrategia más amplia de protección.

Otro componente de “Un Mundo Seguro” es el Código de Ética Marista, que establece un marco de convivencia orientado al respeto y al buen trato para todas las personas que integran nuestras comunidades educativas: estudiantes, docentes, familias, voluntarias, voluntarios y colaboradores.

Esto significa que la prevención no depende de una sola iniciativa.

PROMESI, el Código de Ética y los mecanismos institucionales de atención de casos forman parte de un mismo horizonte: construir comunidades donde las personas puedan desarrollarse en condiciones de respeto y seguridad.

Porque prevenir también significa saber reconocer señales de alerta, establecer límites claros y contar con mecanismos para actuar cuando una situación de violencia ocurre.

Cinco obras, una misma misión

El Seminario presencial pudo realizarse gracias al compromiso de distintas obras de nuestra Provincia: el Instituto México Toluca, en secundaria y bachillerato; el Instituto Potosino, en primaria; la Escuela Miravalles Marista; el Colegio Jacona y el Colegio México de la Colonia Roma.

También se generaron experiencias de hermanamiento y colaboración entre obras con la participación de Luz Adriana Hernández Alva, Sonia Robles Alarcón, Lázaro Delgado Fernández y Diana Zárate Santos.

El Instituto México Primaria y el Instituto Hidalguense se sumaron igualmente a estos espacios de aprendizaje en comunidad.

Esta colaboración es importante porque la formación no ocurre de manera aislada. Cada obra enfrenta realidades particulares, pero la red permite compartir preguntas, experiencias y herramientas para responder a ellas.

Diez años de “Un Mundo Seguro

A diez años de su lanzamiento, “Un Mundo Seguro” continúa orientando el trabajo de prevención y atención de las violencias dentro de la Provincia.

El siguiente paso será sistematizar las buenas prácticas que se han desarrollado durante este tiempo, tanto en materia de Educación Sexual Integral como en la atención de las violencias.

Sistematizar significa aprender de lo que ya hemos construido: identificar qué funciona, compartirlo y generar mejores condiciones para que esas experiencias puedan fortalecerse y replicarse.

La prevención, en este sentido, no es una meta que se alcanza una vez. Es un proceso permanente.

Una responsabilidad compartida

La Educación Sexual Integral no puede recaer únicamente en las y los docentes. Requiere la participación de toda la comunidad educativa.

Las familias tienen un papel fundamental en el acompañamiento. Las escuelas deben generar condiciones para el diálogo y la prevención. Los equipos educativos necesitan formación continua. Y las instituciones deben contar con mecanismos claros para actuar frente a situaciones que vulneren la dignidad o la integridad de cualquier persona.

Por eso, el trabajo realizado durante este verano representa mucho más que un seminario.

Representa una inversión en capacidades para cuidar.

Agradecemos especialmente a Ana Villazón Laso, Areli Cruz Osorno, Guadalupe Guzmán Aguilar, Humberto Adolfo Olivera Nava, J. René Augusto Moya Gloria, Malgorzata Anna Gallus Beyer, María Concepción Ruiz Rodríguez, María del Rocío Blanco Ruiz, Maricela Serrano Tapia, Mayely Martínez Cruz, Miriam Acevedo Pérez, Patricia del Carmen Mendoza Cortez, Paula Georgina Ibáñez González, Sandra Edith Reyes Medina, Susana Elena Tapia Gasca, Yesenia Guadalupe Rodríguez Jasso y Yhasve Vicente Flores por la preparación y el acompañamiento de estos procesos.

Su trabajo permite que nuestra comunidad cuente hoy con más herramientas para acompañar de manera integral a nuestras niñas, niños y adolescentes.

Porque una comunidad segura no se construye solamente cuando responde ante una situación de violencia.

Se construye todos los días: educando, previniendo, escuchando, acompañando y poniendo la dignidad de cada persona en el centro.

Ese es el sentido de Un Mundo Seguro. Y también es una manera concreta de vivir nuestra misión Marista.

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