Ante los ojos de Dios, de nuestro Padre Champagnat y de Nuestra Buena Madre, se escuchó un “sí” para toda la vida. El pasado 15 de agosto, en Orizaba, el Hermano Nicolás Chablé decidió consagrarse como Hermano Marista a perpetuidad, entregando su vida al servicio de la vocación y de la misión marista.
Un “sí” para toda la vida
Rodeado de su familia, amigos, compañeros de trabajo, alumnos y demás Hermanos Maristas, se llevó a cabo la celebración eucarística de sus votos perpetuos. En el marco de la solemnidad de la Asunción de María y de la fiesta patronal de los Hermanos Maristas, el Hermano Nico renovó su compromiso de hacer de su vida una misión: dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar, desde aquel día y hasta el último de sus días.

Al finalizar la celebración, llegó el momento de compartir los alimentos, la alegría y la fiesta. Fue una oportunidad para celebrar junto a Nico este paso tan importante y agradecer por su vocación, mientras se une de manera definitiva a sus hermanos que han elegido vivir el compromiso de los votos perpetuos.
Que este “sí” pronunciado ante Dios siga dando frutos en cada comunidad, en cada alumno y en cada persona que el Hermano Nico encuentre en su camino. Que María, Nuestra Buena Madre, y san Marcelino Champagnat acompañen siempre su vocación y misión.



