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La PJM de México Central presente en el inolvidable Marist Youth Gathering de NY

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La experiencia del equipo de Pastoral Juvenil de Marista México Central, en el Marist Youth Gathering celebrado en Poughkeepsie, Nueva York, ha sido una vivencia profunda de lo que significa ser una Familia Global. Este encuentro internacional no solo permitió constatar la vitalidad de la misión más allá de las fronteras, sino que confronta de manera positiva sobre el impacto, alcance y las formas en que están acompañando a la juventud hoy en día.

El resultado, corazón encendido y una certeza clara: la vida marista es vibrante, diversa y global.

La obra marista como un acto de resistencia

Compartir días de fraternidad con hermanos y jóvenes de otras latitudes recordó que las experiencias que se ofrecen —ya sea un campamento, una misión o un encuentro— son mucho más que eventos; son una auténtica fortaleza frente a un mundo que insiste constantemente en el individualismo y el aislamiento. Mirar a otros Maristas en el mundo despierta una profunda certeza: la obra marista actual es un acto de verdadera resistencia frente a un mundo materialista e individualista.

También reconocen que estos encuentros promueven de manera activa la solidaridad y la espiritualidad entre los jóvenes, sirviendo como un contrapeso urgente a las dinámicas de desecho de la sociedad actual. Esta realidad resuena fuertemente con su labor en México, donde ser marista implica resistir a dinámicas sociales complejas y deshumanizantes.

El asombro del encuentro y el «Pasaporte Marista»

Uno de los mayores asombros del encuentro fue constatar el genuino interés de los jóvenes extranjeros por la labor que se realiza en México. Se recibieron preguntas sobre los procesos de esta provincia y les abrió los ojos a la riqueza de su propia realidad y les dejó una clara invitación a propiciar, desde sus aulas, vinculaciones con colegios de provincias hermanas para ampliar la visión global de los alumnos.

Esta mirada comunitaria se vivió desde el primer día con una dinámica muy interesante:

  • Un formato de feria con estantes atendidos por los propios acompañantes para presentar el caminar de cada obra.

  • A través de la estrategia de un “Pasaporte Marista”, los alumnos recorrían los espacios, reconocían el trabajo de los demás y rompían el hielo de forma natural.

  • Es una herramienta sencilla y lúdica que bien podrían replicar en los colegios para favorecer la integración y la identidad al inicio de los ciclos escolares o en retiros.

Espiritualidad sin miedo y el propósito («My Why»)

Constataron que todos los jóvenes poseen una sensibilidad inherente hacia sí mismos y hacia su propia espiritualidad. En EE. UU. reconocieron su capacidad de lograr despertar esta sensibilidad; aprendieron que no existe una sola manera de favorecer el encuentro con Dios. Se manifestpo cómo los jóvenes necesitan y buscan lugares seguros donde hablar abiertamente de lo que piensan y sienten. A través de la convivencia, dinámicas innovadoras y momentos explícitos de oración sumamente profundos y juveniles, vieron a una juventud que retoma el sentido de su vida y desarrolla su espiritualidad sin miedo.

Aunado a esto, el uso de metodologías como los Paneles de Testimonios resultó clave para ofrecer a los jóvenes historias de vida inspiradoras. Escuchar a personas concretas de la comunidad no solo les ayudó a reconocer buenos referentes, sino a confrontar esas respuestas con su propia realidad. Esta herramienta dio continuidad y sentido a la mística del encuentro, titulada «My Why» (Mi Porqué), conectando el propósito personal de los jóvenes con las distintas realidades de la obra.

Esta observación derriba por completo el prejuicio de que las nuevas generaciones no oran; al contrario, cuando les ofrecen el espacio y las formas adecuadas, les fascina y encuentran a Jesús en la oración. Esto les reta a perder el miedo y hacer la oración mucho más explícita, cercana y cuidada en sus propios espacios diarios.

Menos es más: Priorizar la calidad

Finalmente, el éxito de la jornada radicó en una premisa pedagógica vital: priorizar la calidad sobre la cantidad. El programa evitó la saturación de actividades «una tras otra», optando por una sabia alternancia entre talleres y pausas. La clave estuvo en dividir la experiencia en dos grupos de referencia distintos:

  • Un grupo enfocado exclusivamente en el juego y las dinámicas.

  • Otro diferente destinado al compartir fraterno.

Esta estructura generó espacios tranquilos, sumamente dinámicos y nada aburridos, garantizando el tiempo necesario para que los jóvenes asimilaran e interiorizaran lo vivido. La presencia y el liderazgo de jóvenes universitarios como colaboradores demostró que el reparto equitativo de actividades y recursos no solo aligera la carga, sino que garantiza «muchas manos» trabajando bajo una cultura donde todos se sienten corresponsables. Como educadores, este viaje les invita a repensar sus propios ritmos escolares y pastorales, recordando que para que el mensaje cale en el corazón, a veces menos es más.

Una invitación para no quedarse en el cajón

El equipo provincial de Pastoral Juvenil invita a  profesores y acompañantes a que este descubrimiento no es para guardarse en un cajón. El llamado es a atreverse a implementar estas herramientas en sus propias realidades.

  • No al miedo de simplificar los formatos tradicionales de sus grupos pastorales o salones de clase para dar paso a momentos de oración más estéticos y explícitos.

  • Fomentar dinámicas donde la corresponsabilidad y el juego permitan a los alumnos apropiarse de su proceso. Si les dan el protagonismo, ellos sabrán responder.

  • Busquen de manera activa vínculos, proyectos y encuentros con otros colegios maristas, tanto de su provincia como de regiones hermanas.

Salir al encuentro del otro ensancha la mente y el corazón de los estudiantes. Al final del día, es en la diversidad donde reconocen su verdadera riqueza como familia global; una riqueza que les fortalece para seguir educando en el amor, la fe y la resistencia

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