La historia de las instituciones educativas no se escribe de forma aislada; es el reflejo de las transformaciones de la sociedad que las rodea. En el caso del Colegio México Bachillerato (CMB), su trayectoria es un testimonio vivo de la misión de San Marcelino Champagnat enmarcada en los grandes cambios del México del siglo XX y XXI.
Los Primeros Pasos del Colegio México Acoxpa: Entre la Posguerra y el Milagro Mexicano
La semilla de este proyecto se plantó a finales de la década de los 30. Los registros históricos marcan que los primeros meses de actividad se desarrollaron en la emblemática calle de Mérida #50, en la colonia Roma. En aquel entonces (1938-1940), México vivía un periodo de intensa ebullición política tras la Expropiación Petrolera y bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas. El país buscaba una identidad propia y moderna.
Lo que comenzó como un esfuerzo por establecer una presencia marista sólida en la capital, pronto se convirtió en un pilar comunitario. Durante la etapa entre 1938 y 1975, la institución operó bajo la modalidad de internado. Este periodo coincidió con el auge del «Milagro Mexicano«, una época de crecimiento económico acelerado y urbanización. Mientras la colonia Roma se consolidaba como el corazón de la clase media alta e intelectual de la ciudad, el colegio formaba jóvenes bajo un espíritu de disciplina y hermandad que definiría su identidad futura.
Durante los años 50, el Colegio México Bachillerato se consolidó firmemente en la capital. Era el México de la estabilidad, de la construcción de Ciudad Universitaria y de una fe inquebrantable en el progreso educativo como motor social.

1975: La Expansión hacia el Sur en un México en Cambio del Colegio México Acoxpa
El año 1975 marcó un hito fundacional. El Colegio México Bachillerato dejó atrás las instalaciones de la calle Mérida #33 para trasladarse al nuevo plantel en Acoxpa. Este cambio no fue casualidad; la Ciudad de México estaba viviendo una expansión masiva hacia el sur. En un México que apenas se recuperaba de las crisis políticas de principios de la década y que buscaba modernizar su infraestructura, los Maristas apostaron por una zona que en ese entonces representaba el nuevo horizonte residencial y educativo de la capital.
Las nuevas instalaciones en Acoxpa permitieron que la oferta académica se fortaleciera en un entorno diseñado específicamente para la formación integral, lejos del ya congestionado centro de la ciudad. En 1991, se dio un paso estratégico fundamental con el inicio del Bachillerato. Era el México de la apertura comercial y la firma del TLCAN; el país se preparaba para la globalización, y el CMB respondía reafirmando su compromiso con la formación de jóvenes capaces de liderar en este nuevo entorno.
Siglo XXI: Inclusión y Excelencia en la Era Digital
La entrada al nuevo milenio trajo consigo vientos de cambio necesarios para adaptarse a una sociedad más equitativa. En el año 2002, mientras México vivía su primera transición democrática en décadas, el Colegio México Bachillerato inició un ambicioso proyecto de remodelación de sus instalaciones.
Pero más allá de la mejora física, este periodo marcó el inicio del proyecto de escuela mixta. En un país que comenzaba a poner la igualdad de género en el centro de la agenda pública, los Maristas demostraron su capacidad de evolucionar, promoviendo la inclusión en sus aulas sin perder sus valores esenciales.
La búsqueda de la calidad ha sido una constante avalada por organismos externos para el Colegio México Bachillerato. Entre los años 2013 y 2014, el colegio trabajó para acreditar su calidad como Escuela Marista en Pastoral ante la Confederación Nacional de Escuelas Particulares. Este proceso culminó el 21 de diciembre de 2016, cuando se recibió formalmente la entrega de placas por parte del presidente de dicha confederación, un reconocimiento a la excelencia en un momento donde la reforma educativa era el gran tema de debate nacional.
El CMB hoy: Un Futuro de Compromiso

Hoy en día, el Colegio México Bachillerato se distingue por ser un espacio donde la excelencia académica y la formación humana caminan de la mano. Al observar su historia desde aquel número 50 en la calle de Mérida hasta el campus actual en Acoxpa, queda claro que el CMB ha sabido ser fiel a sus raíces mientras abraza la innovación.
Al cumplir con esta misión, el colegio no solo enseña materias; forma líderes con sentido social, capaces de enfrentar el mundo con la sencillez y el espíritu de familia que Marcelino Champagnat inspiró, adaptándose siempre a los tiempos que le toca vivir a México.



