CODEMAR, 2026. La ciudad de Mérida, Yucatán, conocida por su riqueza cultural y su cálida hospitalidad, se transformó del 11 al 15 de marzo de 2026 en el epicentro del deporte estudiantil a nivel nacional. La edición 2026 de la Copa Deportiva Marista (CODEMAR) convocó a más de 900 jóvenes atletas provenientes de las distintas secciones de secundaria de los colegios maristas de todo México, consolidando este evento no solo como una plataforma de alto rendimiento juvenil, sino como un pilar fundamental en la formación integral que caracteriza a la institución.
El Centro Universitario Montejo (CUM) fungió como la sede principal, apoyado por la infraestructura de primer nivel de la Universidad Marista de Mérida. Estos espacios no solo albergaron los encuentros deportivos, sino que se convirtieron en un verdadero hogar temporal para las delegaciones visitantes, entrenadores, familias y personal de apoyo que viajaron desde todos los rincones de la república para ser testigos de esta magna celebración.
El peso de la Provincia de México Central en la justa deportiva. Comunidad Marista
Uno de los elementos más destacados de esta edición fue la robusta participación de la Provincia Marista de México Central. Esta región, que coordina a colegios ubicados en el corazón del país —incluyendo la Ciudad de México, el Estado de México, Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí, Michoacán, Hidalgo y Veracruz— representó uno de los contingentes más numerosos y competitivos del torneo.
El traslado de cientos de estudiantes de entre 12 y 15 años desde la zona centro hasta la península de Yucatán supuso un reto logístico sin precedentes para las mesas directivas y comités de padres de familia. Instituciones de gran tradición como el Instituto México, el Instituto Queretano Marista, el Instituto Potosino y los colegios de Guanajuato y Michoacán, organizaron meses de preparación física y táctica para llegar en su mejor forma a la competencia.
Para los atletas del centro del país, la CODEMAR 2026 presentó un desafío geográfico y climático particular: la adaptación a las altas temperaturas y la humedad característica de Mérida durante el mes de marzo. Lejos de mermar el rendimiento, este factor exigió una mayor rotación de jugadores, estrategias de hidratación rigurosas y demostró la resistencia física y mental de los adolescentes, quienes dejaron todo en el terreno de juego.
Tres disciplinas, una misma pasión: CODEMAR 2026
El calendario de competencias estuvo dominado por tres disciplinas fundamentales: el fútbol, el básquetbol y el voleibol. Cada una de estas ramas, disputadas en categorías varonil y femenil, ofreció un espectáculo de alto nivel técnico.
En las canchas de fútbol, la táctica y la velocidad fueron los protagonistas. Los equipos demostraron un nivel de juego que refleja el trabajo constante de las academias vespertinas de sus respectivos colegios. Por su parte, el básquetbol deslumbró por su dinamismo; los gimnasios del CUM y la Universidad Marista resonaron con el eco de los tenis sobre la duela, los cánticos de las porras y los cierres de partido dramáticos que se definieron en los últimos segundos. Finalmente, el voleibol destacó por ser el deporte de la coordinación y la comunicación pura, donde los bloqueos y los remates fueron acompañados siempre por el apoyo mutuo de los jugadores en cada punto disputado.

La filosofía marista: Formación más allá del marcador
Si bien el nivel competitivo fue sobresaliente, el verdadero núcleo de la CODEMAR trasciende las estadísticas, los podios y las medallas. El evento está diseñado bajo una profunda convicción pedagógica: el deporte es un vehículo inmejorable para la formación del carácter.
A lo largo de los cinco días de jornada, los asistentes presenciaron múltiples actos de «Fair Play» (juego limpio). Fue común observar a jugadores ayudando a levantarse a sus rivales, equipos perdedores haciendo pasillos de honor a los vencedores, y gradas que, a pesar de la pasión desbordada, mantuvieron un ambiente de respeto y convivencia familiar. La CODEMAR reafirma valores fundamentales como la solidaridad, el esfuerzo sostenido, la disciplina y el respeto a las reglas y al prójimo.
El evento también sirvió como un espacio de intercambio cultural y social. Jóvenes de la metrópoli capitalina compartieron experiencias con estudiantes de ciudades como Uruapan, Irapuato, Orizaba o Pachuca, generando vínculos y amistades que, en muchos casos, perduran a lo largo de los años. Este tejido de relaciones es lo que la institución denomina «espíritu de familia», un concepto que se materializa plenamente cuando suena el silbatazo final y las camisetas de distintos colores se funden en un solo abrazo.
CODEMAR 2026: El cierre de una edición histórica
La ceremonia de clausura del domingo 15 de marzo fue un momento de profunda emotividad. Se entregaron los trofeos a los primeros lugares de cada rama y disciplina, pero el mensaje central de las autoridades maristas estuvo enfocado en el agradecimiento. Se reconoció el esfuerzo titánico de los entrenadores —quienes actúan como formadores de vida—, el sacrificio de los padres de familia que costearon y acompañaron los viajes, y la hospitalidad inquebrantable de la comunidad de Mérida, que se volcó para garantizar que la logística operara con
precisión de reloj.
Al apagarse las luces de los estadios y vaciarse las gradas del Centro Universitario Montejo, la CODEMAR 2026 dejó un legado claro: el deporte juvenil en México tiene un semillero importante en las instituciones maristas. Los estudiantes de la Provincia de México Central y del resto del país regresaron a sus hogares no solo con medallas de participación o campeonato, sino con la madurez que otorga la competencia, la experiencia del viaje y la certeza de pertenecer a una comunidad unida por el deporte y la educación.

La estafeta ha sido pasada. Mientras las delegaciones retoman sus actividades académicas regulares, en el horizonte ya se comienza a vislumbrar la preparación para la siguiente justa, con el objetivo de seguir elevando el nivel deportivo y, sobre todo, seguir formando personas íntegras dentro y fuera de la cancha.



