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Historia del Instituto Queretano Marista: Un Legado de Excelencia en San Javier

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Instituto Queretano Marista

El Instituto Queretano Marista (IQM) no es solo una institución educativa; es un pilar fundamental en la historia pedagógica y social de Querétaro. Desde su fundación en la década de los 40, ha sido sinónimo de formación integral, basando su modelo en los valores de San Marcelino Champagnat: sencillez, espíritu de familia y amor al trabajo.

Los Orígenes: El Ex Molino de San Antonio

La historia comienza el 16 de febrero de 1942. A invitación del Obispo Marciano Tinajero, los Hermanos Maristas llegaron a la ciudad con el objetivo de revitalizar la educación privada tras los convulsos años de la Revolución. El lugar elegido para esta misión fue el emblemático Ex Molino de San Antonio, un espacio con siglos de historia industrial que se transformó en un recinto de conocimiento y fe.

En sus inicios, el instituto abrió con apenas 140 alumnos y carecía de mobiliario básico, pero la entrega de los hermanos y la confianza de la sociedad queretana permitieron un crecimiento acelerado. Durante sus primeros años (1942-1945), el IQM consolidó su sección de primaria, convirtiéndose rápidamente en un referente de disciplina y calidad académica.

La Expansión del Instituto Queretano Marista

Conforme la ciudad crecía, también lo hacía la necesidad de espacios más amplios y modernos. En 1963, se fundó lo que hoy conocemos como el complejo de San Javier, inicialmente concebido como un «Juniorado» o casa de formación para jóvenes aspirantes a la vida marista.

Sin embargo, el destino del campus San Javier cambiaría en 1965 con la apertura de la sección Preparatoria, recibiendo a sus primeros alumnos externos. Este movimiento marcó el inicio de una transición gradual. Para 1977, la Secundaria se trasladó desde El Molino a San Javier, y finalmente, en 1981, la sección Primaria completó la mudanza, unificando gran parte de la oferta educativa en este histórico recinto.

Instituto Queretano Marista: El Corazón de la Formación

La sección primaria del Instituto Queretano ha sido históricamente el semillero de ciudadanos comprometidos. Su modelo educativo, que hoy integra herramientas como la robótica (LEGO) y la inclusión (con programas para alumnos sordos y el Grupo Especial GEM), mantiene la esencia original: educar el corazón tanto como el intelecto.

El campus de San Javier ofrece un ambiente rodeado de áreas verdes y espacios deportivos que han visto pasar a generaciones de queretanos. La transición del «viejo molino» a las modernas instalaciones de San Javier simboliza la capacidad de la institución para evolucionar sin perder sus raíces cristianas y humanistas.

Un Referente de Innovación y Tradición

A lo largo de más de 80 años, el Instituto Queretano Marista ha sabido adaptarse a los tiempos. Mientras que en el pasado era famoso por sus desfiles patrios y las competencias atléticas entre «Azules y Rojos», hoy destaca por su visión global, perteneciendo a una red con presencia en más de 80 países.

En el año 2001, el antiguo hogar del instituto, el Ex Molino de San Antonio, cobró una nueva vida al convertirse en la sede de la Universidad Marista de Querétaro, cerrando un círculo perfecto de educación que abarca desde los primeros años de la infancia hasta la formación profesional.

Hoy, hablar del Instituto Queretano Marista San Javier es hablar de una comunidad que sigue «formando buenos cristianos y virtuosos ciudadanos», manteniendo viva la llama que San Marcelino Champagnat encendió hace más de dos siglos.

La historia del Instituto Queretano Marista es, en esencia, la historia de la modernización educativa en Querétaro. Lo que comenzó como un acto de fe en las naves del Ex Molino de San Antonio, ha florecido en el campus de San Javier, consolidándose como un referente de formación integral que trasciende lo académico. La transición de aquel recinto industrial a las actuales instalaciones de vanguardia no solo representa un cambio de coordenadas geográficas, sino la evolución de un compromiso inquebrantable con la juventud queretana.

Al recorrer los pasillos de San Javier, se percibe el eco de más de ocho décadas de labor marista; desde la disciplina de los primeros hermanos hasta la innovación tecnológica y los programas de inclusión que hoy definen a la sección Primaria y Preparatoria. El IQM ha logrado lo que pocas instituciones consiguen: mantener intacta su mística fundacional —la sencillez, el espíritu de familia y el amor al trabajo— mientras se adapta a las exigencias de un mundo globalizado. Hoy, el Instituto Queretano Marista no es solo una escuela con pasado, es una comunidad viva que sigue escribiendo su historia, formando «buenos cristianos y virtuosos ciudadanos» preparados para los retos del siglo XXI.

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