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#SomosMaristas

Modelo educativo
Marista

El Instituto de los Hermanos Maristas fue fundado para “dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar” (C.2) y la educación es “el medio para llevar a los jóvenes a la experiencia de la fe, y de hacer de ellos buenos cristianos y buenos ciudadanos” (MEM 69). De esta forma, desde sus orígenes la misión educativa marista ha entendido que “la tarea de promover el crecimiento humano es inherente al proceso de evangelización” (MEM 70). En ese mismo sentido, la III Conferencia Episcopal Latinoamericana celebrada en Puebla en 1979 afirmó que:

“…el objetivo de toda educación genuina es el de humanizar y personalizar al hombre, sin desviarlo, antes bien, orientándolo eficazmente hacia su fin último… La educación humaniza y personaliza al hombre cuando logra que éste desarrolle plenamente su pensamiento y su libertad, haciéndolos fructificar en hábitos de comprensión y de comunión con la totalidad del orden real, por los cuales el mismo hombre humaniza su mundo, produce cultura, transforma la sociedad y construye la historia” (1024-1025).

Esta profunda relación entre la evangelización y la educación, que se encuentra desde el origen del carisma marista, nos ha distinguido como apóstoles que tienen la misión de “evangelizar educando”.

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Elementos fundamentales para la educación Marista
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Educación

Meta de la formación Marista

Acorde con el principio de que cada época tiene su propia escuela, al final de siglo XX toma forma el enfoque social cognitivo, que pretende dar respuestas a nuevas las preguntas que han surgido. Este enfoque identifica como meta de la educación que el individuo se desarrolle integra y plenamente en función de la sociedad.

Desde el surgimiento de la obra marista, Marcelino Champagnat planteó como centro de la misión marista el “dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar”, y vio en la educación el medio ideal para llevar a los jóvenes a vivir una experiencia de fe, y para hacer de ellos “buenos cristianos y buenos ciudadanos” (MEM 69). Por tanto, nuestras obras ayudan a los jóvenes, sin importar la fe que profesen o la etapa de búsqueda espiritual en que se hallen, para que lleguen a ser personas íntegras y esperanzadas, con un profundo sentido de responsabilidad orientado a la transformación del mundo que les rodea” (MEM 70).

Nuestras obras maristas forman parte de la Iglesia Universal, por lo que se reconocen como espacios de Evangelización y, al mismo tiempo, escuelas que educan. Por tanto, nuestra educación es evangelizadora y nuestra evangelización es educativa.